EXODUS, DIOSES Y REYES

Exodus, aventura épica, cuenta la historia bíblica de los hebreos, Moisés y su salida de Egipto hacia la Tierra Prometida. En el reparto están Christian Bale (Moisés, un papel que ya había aceptado cuando Aronofsky le ofreció ser Noé), Aaron Paul (José), Sigourney Weaver (Tuya), Joel Edgerton (Ramsés, un papel que pudo haber sido para Javier Bardém), Indira Varma (Miriam), Ben Kingsley (Nun), John Turturro (Set) y María Valverde (Séfora). Scott siempre ha tenido especial fijación por la religión, los dioses y la creación, como demostró en películas como Blade Runner o Prometheus (y en cierta medida Alien también por supuesto).

La historia, como todos nos podemos imaginar, es la misma que conocemos o que se nos contaba en aquella cinta maravillosa de animación El Principe de Egipto, solo que esta vez, Ridley se ha empeñado en darle un punto de vista más realista en todos sus sentidos, con especial atención a las plagas mandadas por Dios, las consecuencias que estas tenían en la sociedad egipcia y en la relación de “hermanos” entre Moisés y Ramsés. Si bien es cierto que su guión no tiene sorpresas, el dúo de Bale vs Edgerton llena la pantalla, sin olvidar actuaciones como la de John Turturro, que hacía mucho que no lo veíamos en un registro como el mostrado, resultando una de las mayores sorpresas de esta cinta, junto al hecho de no haberle dado más protagonismo a Sigourney Weaver, decisión que al espectador cuesta entender.

Los efectos especiales como la fotografía son el punto fuerte de Exodus, donde más empeño se ha puesto sin lugar a dudas, recreando un Egipto plagado de detalles y donde se profundiza en el folclore de este pueblo. Cada plano está estudiado a la perfección, tanto que cada uno de ellos se disfruta como pequeñas obras de arte.

En esta ocasión, Scott ha decidido prescindir del maestro Hans Zimmer en su banda sonora, optando por contar con el español Alberto Iglesias, grande de los grandes en nuestro país, el cual nos ha hecho recordar el porqué de su éxito. Ha sabido crear un aura musical impresionante para esta historia bíblica ambientada en el antiguo Egipto, sorprendiéndonos de nuevo con instrumentos de cuerda y “solo” de violines, como ya hizo en su día con La piel que habito de Pedro Almodóvar. 
Lo mejor:
– Épica, en todos sus sentidos.
– Efectos especiales, música y fotografía.
– Poder ver una evolución más realista en la relación de estos dos hermanos que acabaron siendo enemigos.
 Lo peor:
– Su duración, pudiendo resultar tediosa en la parte central de la historia, culpando de ello a su impactante comienzo y su  grandioso final.
– Que la estructura argumental sea demasiado parecida a lo visto en Gladiator y El reino de los Cielos.
– Que la gente no le de una oportunidad ya que se trata de un relato bíblico.

Conclusión: El problema de hablar de una nueva película de Ridley Scott es que siempre van a estar ahí Blade Runner, Alien y Gladiator para medir cada uno de sus nuevos trabajos. Como película gusta mucho, ya que es épica a más no poder, pero ese exceso en su metraje ensombrece su resultado final, siendo mejor que Robin Hood y quedándose un escalón por debajo de su Reino de los Cielos. Muy recomendable siempre que se sepa lo que se va a ver y, en especial, para los seguidores de este director. Ridley nunca decepciona.

por Álvaro Gutiérrez