La historia nos dice que tras acoger los numantinos a los segedenses -habitantes de Segeda, actual Mara, en Zaragoza- que eran perseguidos por los romanos e infringirles una gran derrota, Roma decidió someter esta población como castigo y escarmiento. Tras 20 años de resistencia y constantes humillaciones a varios generales, Roma envió a Publio Cornelio Escipion "El Africano", en el año 134 a.C. Este sitió la ciudad durante 11 meses, hasta su rendición. Tan grande fue la fama de este pueblo dentro del mundo romano, que más tarde, a las guerras celtibéras contra Roma (153-133 a.C.) se las denominó "guerras numantinas".
En este enclave podemos distinguir fundamentalmente dos tipos de restos arqueológicos referentes a las dos ciudades superpuestas una celtibérica y otra romana:
- Del castro celtibérico que habitó esta colina nos quedan algunas ruinas de construcciones autoctonas. Al ser conquistado por Roma, además del estado lamentable en que posiblemente quedó, el castro sufió una gran reconstrucción urbanística. Esta conservó las estructura básicas de la ciudad e incluso los servicios urbanos, pero todas las viviendas fueron reedificadas con los sistemas romanos.
- Ciudad romana. Como ya hemos dicho, la ciudad romana se levantó sobre los cimientos de la celtíbera, conservando su dispocición urbana. Es lógico, ya que este diseño de calles quebradas y direccionadas este-oeste permitía suavizar el fuerte y frío viento del norte. Los sevicios, calles, desagües y aljibes se mejoraron y además se construyeron termas y algunas casas de nueva planta.